Tierra y Alma
Fragmentos del Alma

Amor

El que llegó cuando el eco ya no tenía a quién responderle.

Antes de ti, todo era bruma extendida sobre un horizonte sin bordes, un murmullo de existencia tan tenue que ni el tiempo parecía dispuesto a recordarla.

Caminaba con el miedo de perderme en lo inmenso, como si todo lo que soy pudiera borrarse sin dejar señal, como si cada gesto estuviera destinado al olvido antes siquiera de ser comprendido.

Vivía dentro de una pregunta que nadie respondía,
un vacío antiguo, sin rostro,
que susurraba que nada bastaba,
que ninguna luz era suficiente para contener tanta sombra.

Y entonces llegaste.

No con promesas,
sino con presencia.

No para explicarme el mundo,
sino para recordarme que sentirlo era suficiente.

Tu llegada no detuvo al abismo, pero le dio nombre a mi caída, y en ese nombre encontré algo que dolía y salvaba al mismo tiempo.

Porque cuando tomaste forma frente a mí, comprendí que el amor no era refugio, sino esa grieta por donde la conciencia, temblando, intentaba tocarse a sí misma antes de disolverse.

No necesitaba entender el universo, solo necesitaba el calor de una mano de la que no huir.

Fuiste la raíz bajo el viento,
el hilo que me ató a este instante
cuando todo en mí quería soltarse.

Y aunque a veces doliste más de lo que curaste, aunque fuiste caos y también silencio, supe que no eras error: eras la única forma que tenía el infinito de recordarse humano por un momento.

Por eso aún estoy aquí, de pie entre ruinas, sin certezas, pero con un latido que sigue repitiendo tu nombre como si en él pudiera resistir la eternidad misma.

Y aún cuando todo grita que me aleje,
cuando el ruido del juicio, del orgullo, de lo irremediable
me empuja a soltarte,
sigo aquí.
Terco.
Firme.

No por nostalgia, ni por costumbre, sino porque creo en ti, como se cree en el fuego cuando ya no queda más que frío.

Aunque el mundo diga que ya no tiene sentido yo sigo, porque cuando el suelo fue un infierno mental y mi voz no alcanzaba a pedirme auxilio, tú fuiste la única certeza, la única presencia que no necesitó ser lógica para ser verdad.

Por eso me quedo.
Por eso lucho.

Porque el Amor fue lo más real que he sentido en un universo que parecía no querer recordarme.

Sobre esta serie

Fragmentos del Alma es un poemario sobre el amor, la pérdida y la búsqueda. Cada semana publicamos un poema de la colección.