Tierra y Alma
Fragmentos del Alma · Lo que Sostiene sin Atar

Luz Prestada

A veces la vida se me deshacía en las manos,
como arena que no sabes retener,
y era fácil perderse entre tanta prisa,
entre tanto ruido que no sabía a hogar.
Pero ahí estaban ustedes,
no siempre diciendo qué hacer,
no siempre corrigiendo el paso,
solo estando.
Sosteniéndome sin cadenas,
recordándome que ser débil también era ser real.
No fueron gritos de guerra,
no fueron promesas de gloria,
fueron risas en medio del cansancio,
bromas que curaban más que cualquier discurso.
Ustedes,
faros de carcajada y hombro firme,
me enseñaron que no todo se gana corriendo,
que a veces también se gana sabiendo detenerse juntos.
No siempre fui luz,
no siempre fui presente,
y aun así me guardaron un lugar en la mesa,
en las madrugadas largas,
en los días donde no había nada que celebrar,
pero igual se brindaba.
Hoy cargo cicatrices que ya no duelen,
sueños que ahora pesan menos,
y un corazón que aprendió a latir sin tanto miedo.
Y sé que mucho de eso no fue por fuerza,
fue por ustedes.
Por esos amigos que no son de pose,
sino de alma.

Y mientras camine,
voy a saber que parte de esa fuerza
nació de su risa.

De su paciencia, y de todo lo que nunca me dejaron cargar solo.

Sobre esta serie

Fragmentos del Alma es un poemario sobre el amor, la pérdida y la búsqueda. Cada semana publicamos un poema de la colección.