En el suave abrazo del cuarto menguante, nos encontramos en un espacio sagrado, un umbral donde la vida susurra secretos de transformación. Es tiempo de reflexionar sobre lo que hemos sido y lo que elegimos ser. Las hojas caen, marcando el final de un ciclo; el aire fresco nos recuerda que, en cada despedida, hay un nuevo comienzo asomándose.
"Primero di lo que serías; luego haz lo que tengas que hacer." Las palabras de Epicteto resuenan en nuestra esencia. En este instante de pausa, se nos invita a definirnos, a visualizar nuestro ser como una obra en constante creación.
Las transiciones son puentes entre lo conocido y lo desconocido, entre lo que nos sujeta y lo que nos llama. Permitamos que el silencio entre las notas de nuestra vida nos hable; allí, en ese espacio, emerge la posibilidad de renacer.
En este día, abrazamos la dualidad de los finales y los inicios, y nos permitimos ser lo que soñamos. Cerrar los ojos y respirar en el umbral, en ese lugar donde todo cobra sentido, donde el alma se abraza a sus raíces mientras alza el vuelo.
“Primero di lo que serías; luego haz lo que tengas que hacer.”
— Epicteto
Un texto generado con la energía de hoy: la luna y una cita del dominio público, tejidos en palabras para el silencio interior.