La gente siempre cree saber de lo que duele y hablar de ello como si pudiera explicarse. Como si bastara con haber perdido algo para comprender lo que ocurre dentro de quien lo perdió.
Dicen que el tiempo acomoda las cosas, que hay que aceptar, soltar, continuar... Como si el amor obedeciera al tiempo.
Pero no saben lo que es seguir amando mientras todo alrededor te repite que ya no hay nada que hacer con ese amor.
Me quema porque nuestro qmor sigue aquí. Porque no murió contigo. Porque permanece en mi cuerpo, en mis recuerdos, en las cosas pequeñas que aparecen sin avisar. Porque una parte de mí todavía sabe perfectamente a quién ama, aunque ya no pueda encontrarte.
Y grito.
Pero mis gritos se pierden en el silencio.
Puedo hablar, caminar, responder, puedo hacer todo aquello que se supone que hace alguien que continúa con su vida.
Y, aun así, sentir que estoy cayendo en un abismo que nadie puede ver.
Un lugar al que regreso cuando el silencio se vuelve demasiado grande, cuando los recuerdos aparecen sin pedir permiso y el mundo sigue avanzando como si nada hubiera cambiado.
Cayendo tan profundo que ya ni siquiera puedo tocar el fondo.
Suspendida en un lugar donde no existen las horas ni las explicaciones mientras mi cuerpo se aferra a la vida.
Porque puedo asfixiarme y, al mismo tiempo, seguir respirando.
Puedo sentir que algo dentro de mí se desgarró y, aun así, mi cuerpo insiste en permanecer.
No es valentía.
No es fortaleza.
Es simplemente mi cuerpo diciendo que todavía estoy viva
mientras mi corazón sigue intentando entender ¿por qué él ya no?
Y entonces vuelven las palabras:
Que tengo que soltar.
Que tengo que aceptar.
Que algún día voy a estar bien.
Pero ¿cómo explicar que no quiero arrancarme este amor solo porque duele?
¿Cómo decir que lo extraño, precisamente porque todavía lo amo?
¿Cómo se deja atrás a alguien cuando el amor no se fue con él?
Hay una parte de mí que todavía te necesita para todo.
Para lo pequeño. Para lo inmenso. Para aquello que antes ni siquiera necesitaba decir.
Y quizá ahí empieza mi locura:
en seguir teniendo necesidad de ti cuando ya no puedo tenerte. En seguir buscándote dentro de mí mientras el mundo insiste en que debo aprender a vivir sin ti.
Mientras yo te ame, voy a seguir encontrándote en alguna parte.
Y eso me salva y me destruye al mismo tiempo.
Porque amarte todavía es una forma de permanecer cerca de ti, pero también es la manera más cruel de sentir tu ausencia.
Hay días en los que solo puedo flotar en la nada,
sintiendo como me quema todo lo que todavía siento por ti, mientras mis gritos se pierden una y otra vez en el silencio.
Quizá eso sea lo más cruel de la ausencia:
que este amor no entiende que cerraste los ojos..
Mi amor todavía te busca.
Mi cuerpo todavía te recuerda suspendida entre el dolor de haberte perdido y la imposibilidad de dejar de amarte.